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España debe mejorar la atención a los enfermos de sida, según un estudio europeo

Recogemos esta noticia que nos llega desde cesida
  • España debe mejorar las condiciones de atención y apoyo a los enfermos afectados por el virus VIH, según un informe presentado este martes en Bruselas por Health Consumer Powerhouse que establece una clasificación de los países en función de las políticas sanitarias sobre el sida. España se sitúa, con 711 puntos, en el puesto número 15 de los 29 que tiene el ranking, encabezado por Luxemburgo, que logra 857 puntos sobre 1.000, seguido de Malta (791) y Suiza (775).

El informe revela que España, «sin tener resultados desastrosos» está lejos de ser perfecta en las cuatro subcategorías medidas. Así, resalta el buen resultado de las estrategias para reducir los daños de la enfermedad en la población reclusa y los drogadictos, a pesar de que cada comunidad autónoma tiene sus propios programas, o la facilidad que tienen los inmigrantes ilegales para acceder a los cuidados médicos.

Sin embargo, la doctora Beatriz Cebolla, directora del estudio sobre el Indice Europeo del VIH asegura que algunas cosas tienen que ponerse en marcha como la educación sexual en los colegios, una medida preventiva no sólo frente al sida sino también de otras enfermedades sexualmente transmisibles.

El informe sostiene que, a pesar de que el número de personas que conviven con el virus del VIH aumenta en todos los Estados miembros de la UE, el presupuesto sanitario de muchos de ellos se ha reducido y que los comportamientos de riesgo se están convirtiendo en una práctica cada vez más habitual.

«La criminalización del VIH es un problema en muchos países, en algunos todavía existe una legislación específica sobre el sida y las personas pueden ser perseguidas por transmitir el virus inconscientemente y de manera no intencionada», indica el informe, en el que también se apunta que los ‘sin papeles’ no tienen garantizada la asistencia en casi ningún país de Europa.

«La discriminación y la estigmatización es frecuente en el trabajo y en el colegio. Las estrategias para reducir su incidencia en las prisiones está todavía poco extendida, sobre todo en el Este europeo», añade. Además, subraya la falta de liderazgo político en la gestión de la enfermedad y que ningún gobierno parece conocer el verdadero número de población infectada.

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