SEXUALIDAD

SEXO Y VIH/SIDA

El Sexo Cuando se Tiene VIH

La intimidad sexual es esencial para el bienestar personal. Todos los seres humanos necesitan tocar y ser tocados. Sin embargo a muchas personas con VIH se les niega esto debido a la ignorancia de la gente; o ellos mismos se retraen debido a un sentimiento de vergüenza, dolor o temor de transmitir el VIH. No debe y no tiene por qué ser así. La clave para una intimidad sexual satisfactoria son las discusiones (especialmente con usted misma) seguras y bien informadas sobre el deseo, el VIH y la transmisión del virus.

Nuestros deseos de intimidad sexual cambian con el tiempo dependiendo de muchos factores, tales como el ambiente que nos rodea, nuestras oportunidades o el momento que estamos viviendo. El estrés, la enfermedad y la manera como hemos sido tratadas en nuestras relaciones puede disminuir nuestro interés en el sexo. El VIH mismo puede ir en detrimento de las relaciones sexuales, ya que éstas frecuentemente se asocian con la forma de contraer la enfermedad. Reconocer que el sexo no tiene por qué suspenderse después de un diagnóstico de VIH es una parte importante del proceso de adaptarse y afrontar dicho diagnóstico. Esto a menudo lleva su tiempo.

Cómo Intensificar su Vida Sexual A continuación encontrará algunos consejos para intensificar su vida sexual. Puede que no sean, o funcionen para todo el mundo, pero no hace daño tenerlos en cuenta.

  • Hable acerca del sexo con otras mujeres seropositivas que usted conozca y en quienes confíe, ya sean amigas o en un grupo de apoyo. Saber que otras mujeres se preocupan por, les hace falta o de hecho tienen unas relaciones sexuales satisfactorias, hace que se sienta menos sola y admítalo, ¡puede resultar divertido!
  • Cuando lo considere conveniente, hable sobre su VIH. Mientras más aprenda a convivir con el VIH y hablar sobre el mismo, más fácil le resultará volver a incorporar el sexo a su vida.

El Sexo y el VIH

Tu vida sexual no tiene por qué cambiar (¡ser peor!) simplemente porque seas VIH positivo.
Cada pareja tiene diferentes preferencias sexuales y asumen los riesgos de forma distinta. Algunas personas eligen sus parejas de acuerdo al estado serológico, es decir, con el mismo estado de VIH que ellos. Pero incluso se recomienda usar condones entre dos personas VIH positivas para prevenir la transmisión de otra ITS o una segunda cepa del VIH. Y aunque una persona crea que es VIH negativa, porque se hizo la prueba hace poco, siempre existe la posibilidad de haber estado expuesta al virus recientemente o en el “período ventana” entre la infección inicial y el tiempo que toma detectar los anticuerpos del virus (la presencia de estos anticuerpos es necesaria para obtener un resultado positivo en la prueba de VIH).

“Para mí, decirle a mis parejas que soy positiva ha sido una bendición disfrazada”, “Me doy cuenta de las intenciones que una persona tiene conmigo por su reacción cuando se lo digo, y también puedo saber si es una persona abierta, cariñosa y madura. Las personas que sólo quieren tener sexo sin compromiso generalmente desaparecen. Otras forman una conexión emocional rápida y profunda conmigo porque me admiran por habérselos dicho. No todas las personas a las que se los digo se sienten cómodas con la idea de tener relaciones sexuales conmigo, al menos no inmediatamente. A algunas personas les toma tiempo informarse y sentirse cómodas con el hecho de que yo soy positiva. Otras ya tenían conocimientos sobre la enfermedad y no les preocupó”.

La buena comunicación acerca de lo que funciona para ambos es la clave para una excelente vida sexual. Esto es cierto tengas o no el VIH. Si una persona no tiene conocimientos sobre el VIH, puede ser necesario darle tiempo y espacio para que digiera la noticia, y dejarlo que se informe sobre el VIH para saber cómo se siente al respecto.

Condones y otras cosas
•    Las infecciones de transmisión sexual (ITS) aumentan las posibilidades de que una persona positiva transmita el VIH, y aumentan las posibilidades en una persona negativa de contagiarse con el VIH.
•    Una persona con una carga viral detectable tiene más posibilidades de transmitir el virus que otra VIH positiva bajo tratamiento ARV con una carga viral no-detectable.
•    Las personas con VIH se pueden infectar con una segunda cepa del virus a través de relaciones sexua-les con otra persona VIH positiva. Si bien esto no es muy común, puede ocurrir.
•    Tener sexo seguro, con uso correcto de condones, reduce enormemente la transmisión del VIH y ITS.
•    El sexo no es sólo el coito. La masturbación (solo o acompañado), el frote corporal, los masajes eróticos y besar son actividades divertidas y sin riesgo.

Coito sin protección. Si el hombre es positivo y la mujer es negativa o viceversa, existe el riesgo de transmitir el VIH. Pero si la carga viral de la pareja VIH positiva es no-detectable, el riesgo de transmisión disminuye.

¿Puedo contagiarme de SIDA a partir de un contacto casual con una persona infectada?
No. Esto quiere decir que con una persona infectada está bien practicar deportes y trabajar juntos, darse la mano, abrazarla o besarla en la mejilla o en las manos, dormir en el mismo cuarto, respirar el mismo aire, compartir toallas y utensilios para comer y beber, usar las mismas duchas o baños, usar la misma agua de lavado y nadar en la misma piscina. No te puedes contagiar a través de la expectoración, el estornudo, la tos o a través de las lágrimas o el sudor, o a través de la picadura de mosquitos u otros insectos

http://www.analitica.com/va/medicinaysalud/opinion


Lunes, 26 de octubre de 2009

Hasta la más ortodoxa o fundamentalista; liberal o progresista, de las éticas y las morales—laica o religiosa—sería ridiculizada si afirma que la naturaleza o el, la o los dioses crearon a los seres humanos sin órganos sexuales—o como simples “adornos” sin ningún uso o fin útil o necesario.Otra cosa muy distinta es la de promover la ignorancia sobre la biología, la fisiología, las afecciones, la higiene, las consecuencias físicas, mentales—y culturales y sociales—de usar o no usar los órganos sexuales humanos—que además de existir como órganos para la reproducción, traen incorporados sistemas para la excreción de líquidos residuales que no sólo expulsan del cuerpo sustancias que no le son de utilidad, así como sustancias tóxicas y hasta algunas benignas; pero ingeridas; o producidas por el propio cuerpo, en exceso, que de no expulsarse por la uretra podrían causarnos daño o simplemente ocupar un espacio que debería estar disponible para otras cosas que si nos son útiles o vitales.

Adicionalmente, los órganos sexuales existen para manifestar a la pareja de cada quien, uno de los más preciados sentimientos de los que somos capaces de experimentar los seres humanos: amor.

Biológica y fisiológicamente hablando, los órganos sexuales son tan indispensables como los de los sentidos sensoriales (vista, oído, olfato, gusto y tacto), en el sentido de que si deliberadamente decidimos no usarlos, nos provocaremos consecuencias negativas—físicas, mentales, sociales y culturales—y hasta podríamos atrofiar a estos vitales órganos.

Otra cosa muy distinta es la de subestimar las consecuencias de usar—o no usar—nuestros órganos sexuales sin tomar en cuenta los riesgos higiénicos, sanitarios, físicos, mentales, sociales y culturales que ello implica; especialmente una vez que hemos alcanzado la pubertad [convertirnos; biológicamente, en mujeres u hombres adultos—aunque esta realidad no coincida con las definiciones legales, sociales o culturales de adultez].

Adicionalmente; aunque existen tradiciones y costumbres sociales y culturales que bien valen todo esfuerzo por mantenerlas intactas a través de los siglos y los milenios; por ser invaluables patrimonios de nuestra identidad, etnicidad y nacionalidad—esto no hace desaparecer la realidad de que mientras más transcurra el tiempo más arcaicas y primitivas serán; por ejemplo, lo que hoy todas las culturas mejor educadas y culturalmente avanzadas denominan embarazo precoz, fue durante muchos milenios (más de 60) el comportamiento sexual normal y generalmente aceptado por todas las etnias y culturas humanas del planeta—pero hoy; cuando sabemos que el cerebro humano termina de madurar aproximadamente a los 22 años de edad; y que ya no es suficiente saber leer, escribir y sacar cuentas, para ser culto y capaz de cuidar de la vida y el futuro de un recién nacido—o de una niña embarazada—estamos moral, biológica, y sanitariamente obligados a evitarlo—y atender con prontitud y eficacia los casos que por cualquier razón aún ocurran—y la arcaica y primitiva tradición de la abstinencia sexual, no es ninguna de las más adecuadas y eficientes formas de lograrlo.

Ninguna autoridad cultural—laica o religiosa—comenzando por los padres y madres, e incluyendo a los líderes religiosos y políticos—podrá jamás evitar que la llegada de la pubertad haga que los adolescentes se sientan inmensamente atraídos físicamente por otros adolescentes—mayores o menores de edad—y hasta adultos del género opuesto [esto es si nacieron heterosexuales] o indistintamente por hembras y varones [si nacieron bisexuales], o por personas de su mismo género [si nacieron homosexuales o transgénero]—porque tanto la anatomía de los órganos sexuales, como el comportamiento sexual [llamado por políticos y periodistas “orientación sexual”] es determinado por los genes del ADN de cada persona durante el desarrollo del embrión en las trompas de Falopio y el útero maternos.

El comportamiento sexual humano no está restringido a las cuatro categorías mencionadas arriba, sino que es tan individual como las huellas digitales; lo que quiere decir que abarca desde la mojigatería y el celibato, hasta la más extrema de las promiscuidades y perversidades—sin que leyes, creencias ni enseñanzas puedan alterar esta realidad biológica y natural.

La respuesta correcta actual ante la diversidad del comportamiento sexual humano y sus consecuencias, es, primero, la de educar debidamente desde a los niños hasta los expertos en sexología, ginecología, obstetricia y otras profesiones de la salud (mental y física); aprobar leyes que faciliten la creación y eficiente funcionamiento a lo largo del tiempo de instituciones que atiendan debidamente las consecuencias; tanto negativas como positivas, de la sexualidad humana—tanto en niños como en adolescentes y adultos—y especialmente dejar de buscar respuestas “simples, fáciles y sencillas” al muy complejo fenómeno natural de la sexualidad humana, en tradiciones y costumbres arcaicas y primitivas provengan éstas de creencias o textos sagrados, o de tradiciones o leyes laicas.

stompysegunfdo@yahoo.com

Todo en Analítica sobre: Sexo