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Taller de Caricias y Relajación con Tomas Pandal

LA CARICIA…. ESE LENGUAJE DEL BIENESTAR. 

 

¿Quién no ha sentido la caricia del agua o de la brisa del viento…

 la mano amiga posada en la espalda …

el roce de unos labios…?

 

En este taller vamos a intentar hacer un repaso cronológico desde el momento del nacimiento hasta hoy, del descubrimiento y percepción de nuestro propio cuerpo y del cuerpo de los otros, de las sensaciones y sentimientos y del condicionamiento fruto del contexto social y cultural en que nos encontramos.

La caricia es, desde que somos niños y nos vamos socializando, la manera en que entendemos o nos van haciendo entender, esa vía de comunicación tan primaria entre las personas, como lo es el contacto corporal, el contacto piel a piel.

Un contexto social y/o cultural represivo puede hacer que la caricia, “la necesidad de piel”, de contacto físico, empiece a perder su sentido de comunicación y bienestar para comenzar a significar miedo, agresión, pecado o vergüenza, lo que podríamos llamar “caricia negativa”.

Es bueno acercarse a esta experiencia con las mentes abiertas,

(como las ventanas de casa en un día soleado)

el corazón apacible  y muchas ganas de renacer, de aprender, 

de sentir… 

de regalar y dejarnos regalar………   ………..

 

Por favor,                                                                                          
tócame
Sí, soy tu bebé
Tócame.
Necesito tanto que me toques.
No te limites a lavarme,
cambiarme los pañales y alimentarme,
Acúname cerca de tu cuerpo,
besa mi carita y acaricia mi cuerpo.
Tu caricia relajante y suave
expresa seguridad y amor.

Si, soy tu niño,
Tócame.
Aunque yo me resista y te aleje
Persiste, encuentra la manera
de satisfacer mis necesidades
El abrazo que me das por las noches
endulza mis sueños
Las formas en que me tocas durante el día
me dicen como te sientes 

Si, soy tu adolescente,
Tócame.
No creas que, porque sea casi adulto,
no necesito saber que aun me cuidas.
Necesito tus brazos cariñosos
y tu voz llena de ternura.
Cuando el camino se vuelve duro,
el niño que hay en mí te necesita.

Si, soy tu amigo,
Tócame.
No hay nada que me comunique mejor tu cariño
que un abrazo tierno.
Una caricia curativa cuando estoy deprimido,
me asegura que me quieres,
y me informa que no estoy solo.
Y tu contacto pudiera ser el único que logre.


Si, soy tu compañero sexual,
Tócame.
Podrías creer que basta la pasión
Pero solo tus brazos rechazan mis temores
Necesito tu toque de ternura que me da fé,
y me recuerda que soy amado 

porque soy como soy.

Si, soy tu hijo adulto
Tócame.
Aunque tenga mi propia familia para tocar
Aún necesito que me abracen mamá y papá
cuando me siento triste
Como padre yo mismo,
mi visión ha cambiado
Y los valoro aún más.

    Si, soy tu padre anciano
    Tócame.
    Como me acariciaban cuando era pequeño.
    Coge mi mano, siéntate cerca de mí, dame tu fuerza
    Y calienta mi cuerpo cansado con tu proximidad.
    Mi piel está arrugada,
    pero goza cuando es acariciada. 


     No tengas temor,
     Sólo tócame. 

Tomado de «El poder del Tacto. El contacto físico en las relaciones humanas» de Phyllis K. Davis.

 

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